El tiempo sólo tiene valor si hacemos algo con él. Por lo demás “el tiempo no es oro” como reza el refran. Es mas, el tiempo es algo de poco valor, debido a que, nosotros mismos continuamente lo estamos desperdiciando con actividades y tareas intrascendentes.

Combatir y vencer a ladrones del tiempo no persigue “ser más productivo”, sino, conseguir las cosas que quieres, las tareas, objetivos y proyectos profesionales y personales que realmente son importantes.

Estos ladrones del tiempo te hacen peor. Te vuelven más desorganizado, más ineficaz, más desconcentrado, más inoperante, más lento, más distraído, más estresado.

A continuación conoceremos algunos, que muy seguramente no son los únicos, sin embargo, si son los mas conocidos y con los que mas frecuentemente convivimos.

1: Interrupciones

tiemposLas Interrupciones son posiblemente uno de los dos o tres enemigos más feroces de la Productividad y tienen un impacto grande en el rendimiento diario. El problema se agrava todavía más, cuando caemos en la flojera y, tiramos la toalla y ya no hacemos nada.

Cada vez que se produce una interrupción puedes llegar a tardar quizás hasta 10 minutos en recobrar la concentración que se tenia.

Una mínima interrupción, el timbre de un WhatsApp que llega a nuestro teléfono, un inocente comentario de un compañero o un aviso en pantalla de un nuevo e-mail y tu productividad es la que paga los platos rotos.

2: Reuniones Improductivas

Si alguien nos pidiera que definiéramos las reuniones en pocas palabras, la gran mayoría de nosotros diríamos: “una pérdida de tiempo”.

En general, y en términos de Productividad, las reuniones están mal vistas y todo el mundo intenta evitarlas a toda costa.

En muchas empresas y organizaciones hay personas que sufren de «reuniónsitis-adictiva». Cualquier motivo es bueno para convocar a una reunión.

Su instintiva reacción ante cualquier conflicto o situación es «¿por qué no nos reunimos y lo hablamos?».

¿Por qué fallan la mayoría de las reuniones? Por alguna o varias de las siguientes causas:

a) Material y contenidos no preparados.
b) Objetivos no o mal definidos.
c) Roles de los asistentes no o mal definidos.
d) Duración excesiva.
e) No se traducen en ACCIONES.

3: Improvisación

Planificar es conocer, prepararte, avanzar, anticipar y flexibilizar tu día a día. Quien planifica bien sus tareas conoce el terreno que pisa, identifica mejor la importancia de las tareas y está más preparado para encarar los imprevistos,  problemas y/o encargos de última hora, que a menudo suelen salir.

La Improvisación o la no-planificación a la hora de hacer las tareas es un importante ladrón que nos impide avanzar más y mejor.

Hay un abismo entre ser un improvisador nato que hace las tareas según vienen,  y un obsesivo de la planificación que pretende ilusamente que cada tarea esté perfectamente programada y proyectada.

El primero (improvisador) vivirá en un constante estado de estrés y el segundo (planificador) estará siempre insatisfecho porque los imprevistos nunca se acaban.

4: Teléfono

«Yo»

«es que necesito el teléfono para trabajar».

Es una frase que todos hemos escuchado más de una vez y que tal vez hemos pronunciado. Sin llegar a poner en duda hasta qué punto realmente se necesita el teléfono, es fundamental saber utilizarlo.

Si es una herramienta que utilizas con relativa frecuencia es esencial utilizarlo siempre en tu provecho.

Como Internet, como tu ordenador, como el Email, es una herramienta más de las muchas que utilizas a diario que sólo deben estar ahí para ayudarte.

De tal modo que debe aportar, contribuir, aliviar, complementar y permitir. Está ahí para que tú puedas hacer tu trabajo. El teléfono está ahí para ayudarte a conseguir RESULTADOS.

Sin embargo, el mal uso que muchos hacen del teléfono, víctimas de malos hábitos y gestos improductivos, hace que sea uno de los mayores agujeros negros para la Productividad.

Los ladrones del tiempo están por todas partes, formando parte del entorno y nuestras vidas, pero debes tener claro que en tu propia mano está controlarlos y usarlos en tu beneficio, y nunca al revés.