El ser creativo, innovador y emprendedor, son tres palabras que suelen confundirse muy a menudo, sin embargo, tienen significaciones sumamente diferentes.

Para destacarse como persona y/o como profesional, es importante combinar estos tres aspectos para así desarrollar un espíritu amplio que contribuya a un mejor manejo de los recursos internos.

A continuación se describiremos cada una de ellas y descubriremos sus diferencias.

1.    Creativo

Esta palabra está fuertemente asociada con el crear. Crear implica “producir algo de la nada”. Esto significa dar nacimiento a algo nuevo. Normalmente la creatividad se asocia al mundo artístico-cultural, pero puede darse más allá de él.
Ser o no ser creativo puede definirse entonces como la capacidad con la que cuentan algunas personas por inventar nuevos elementos que, por alguna razón, se diferencian del resto.

2.    Innovador

La innovación es una actividad sumamente ligada al cambio. Este cambio no tiene por qué ser significativo, pero implica una muestra de renovación.
Puede tratarse de un cambio tanto en la esencia como en la estética de un producto, proceso o servicio.
Un innovador suele mirar el mercado para satisfacerlo, por lo que la innovación se entendería como un proceso que puede partir con una idea para culminar con un nuevo producto o un producto mejorado que se ha logrado introducir en el mercado.

3.    Emprendedor

Esta palabra implica una relación mayormente vinculada al inicio de una nueva actividad orientada a crear valor, y que por tanto, mira hacia el mercado.
Todo emprendedor siempre tiene algo que perder, ya que vive su vida arriesgando. Puede asociarse también con el ser aventurero y con dejar todo por un objetivo.
La creatividad es la herramienta que alimenta a las actividades de innovación
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